¡Aquí está mi cuentito! Es una adaptación moderna del cuento del mozo. Es bastante diferente que el original porque tiene los valores de la sociedad estadounidense de este siglo. También tiene una protagonista femenina que es muy diferente que la mujer del cuento del conde Lucanor. ¡Espero que les guste! :)
Adela venía de una familia muy acaudalada y prestigiosa. Vivía en una casa inmaculada con sus padres en el Upper East Side de Nueva York. Ella nunca tenía necesidad de nada. Sus padres compraban cualquiera cosa que quería (sea televisores plasmas, un caniche miniatura, un jacuzzi, etcétera) y por toda su vida, Adela vivía en comodidad absoluta. Aunque tal vez parecería que su vida era perfecta, en realidad no lo era.
En toda su vida, Adela solamente logró hacer un sólo amigo. Eso no fue porque era una chica estirada o antipática. De hecho, Adela era una chica muy compasiva. Ella siempre tenía los pies en la tierra y nunca hacía ostentación del dinero de su familia. Su único motivo era mejorar el mundo y la vida de la gente que vivía en ello. Sin embargo, cada otra persona a quien Adela encontró durante su vida sólo quería usarla para el dinero y la influencia de su familia. Todos fingieron ser simpáticos y todos querían pasar el tiempo con ella porque querían que los otros les vieran con Adela para aumentar su popularidad. Eso molestaba mucho a Adela. Ella bien sabía que ellos eran farsantes y no de fiar. El único amigo verdadero que tenía se llamaba Lucas. Lucas fue un amigo muy leal. No le importaba sí Adela fuera rica o pobre. Sus intenciones siempre eran puras y nunca quería hacer nada para hacerle sufrir. Él siempre apoyaba sus decisiones y nunca la juzgó.
Cuando Adela tenía 26 años, sus padres se murieron de un accidente carretera. Porque Adela no tenía ningunos hermanos ni hermanas, ella se heredó toda la fortuna de sus padres. Eso causó mucho alboroto y chismorreo dentro de la sociedad. Los hombres de la ciudad oyeron que Adela había llegado a ser la heredera de la riqueza de su familia y ellos vinieron corriendo a su puerta para pedir matrimonio. Adela nunca había planeado a casarse con nadie. Lucas fue el único hombre que conocía, pero sólo era un amigo para ella y nada más. Adela había tenido su familia y su amigo y hasta ahora eso fue todo lo que necesitaba. Pero ahora que había perdido su familia, ella decidió que probaría esta cosa llamada amor.
De todos los hombres que querían pedirle una cita, sólo había uno que parecía bueno para Adela y eso fue Narciso. Narciso tenía una cara como un ángel y una disposición muy agradable. Todas las mujeres en la ciudad querían salir con él. A diferencia del resto de los hombres, Narciso tenía su propia fortuna. No quería usar Adela para su dinero. Cuando Narciso le pidió una cita, Adela aceptó con mucho gusto.
Todo iba bien. Después de tres meses felices, ellos decidieron casarse. Un día, sin embargo, aproximadamente cinco meses después de la proposición de matrimonio, Adela recibió en el correo una carta de Lucas a quien Adela no había visto por casi dos años porque él estaba estudiando en una universidad en Inglaterra. Cuando sus padres se murieron ese invierno pasado, Lucas le llamó a Adela por teléfono y ellos hablaron por toda la noche. Él dijo que podría regresar a Nueva York para pasar un rato con ella pero Adela dijo que no, estaba bien y que no fue necesario dejar sus estudios para ella. Ahora era la primavera y Lucas había regresado hace unos días pero Adela ya no le había hecho una visita. Ella estaba tan emocionada de poder verle después de tanto tiempo.
Cuando Narciso vio a Adela leyendo la carta le preguntó,
—¿Qué es eso?
—Es una invitación de un amigo mío para asistir a una fiesta celebrando su cumplimiento de su doctorado—Adela respondió.
—¿Amigo? No tienes amigos.
—Sí, tengo un amigo. Se llama Lucas. Es mi mejor amigo, el único amigo verdad que he tenido en mi vida. Menos tú, por supuesto.
—¿Y es un hombre? ¿Por qué no me has dicho que tienes un amigo varón?
—Yo no pensaba que fue importante su género—dijo Adela.
—¡¿No es importante?! ¿No es importante que pasas tiempo con hombres que no son tu novio, el hombre con que vas a casar? ¡Es inapropiado! ¡Todo el mundo va a contar chismes! ¡Me van a ver como cornudo! ¡Escandaloso!
—¡No seas ridículo!—dijo Adela—Tu tienes amigas. ¿Eso no es inapropiado?
—Eso es diferente. Yo soy un hombre. A nadie va a importar si yo estoy con otras mujeres. Pero yo no quiero que te vean con otro hombre. No quiero que pases tiempo con ese chico. Y no vas a ir a esa fiesta.
—Y tú—respondió Adela, enojándose—, no eres mi padre y no vas a decirme qué hacer.
Adela empezó a salir de la sala pero Narciso le impidió.
—Puedo decirte lo que quiero. Si vamos a casarnos, tienes que aprender a obedecer. Nadie me va a tomar en serio si tengo una esposa que no me obedezca.
—¿Obedecer? Ya no es la media edad, Narciso. No soy una mujer débil que puedes mangonear. Si eso es lo que quieres de mí, de nuestro matrimonio, no voy a casarme contigo.
Ella estaba muy enojada. No podía creer como estaba comportando Narciso. ¿Creía él que podía controlar Adela? ¿Como un animal? Ella no iba a aguantarlo.
—Dices que no vas a casarte conmigo—respondió Narciso—pero tú eres insensata si crees que puedas sobrevivir sin mí. Yo no te necesito – tengo dinero, más probablemente que tú – pero tú me necesitas. ¿Y sabes por qué? Porque eres una mujer. Una mujer que no tiene familia, que no tiene amigos. ¿Quieres tener éxito en la vida? Necesitas un esposo que tiene conexiones, un hombre fuerte y influyente como yo. Todo el mundo me ama. ¿Pero tú? No eres nada sin mí. Eres una chica patética. A nadie vas a impresionar si estás sola.
Adela se rió. Su idea del éxito fue muy diferente que la de Narciso. Lo que creía Narciso era arcaico y presumido. Ella se dio cuenta de cómo era Narciso en realidad. En realidad, no era el hombre virtuoso y compasivo que ella había creído que era al principio. Ahora sabía que Narciso era nada sino un hombre narcisista. (Sus padres le habían puesto bien su nombre.) Adela decidió que no se casaría con Narciso para nada. Ella le echó de su casa sin demora. Él intentó a resistir y persuadirla a cambiar de opinión pero ella no le escuchó. Adela y Narciso habían acabado.
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Unas horas más tarde, Adela le encontró a si misma en el peldaño de Lucas tocando a su puerta. Lucas siempre había sido allí para ella. Su amistad era más fuerte que cualquiera otra cosa que había experimentado ella. ¿Era amor lo que tenían ellos? Adela no sabía. Lo que sabía era que Lucas estaba allí. Siempre estaba allí. Sin condiciones y sin mentiras. No importaba lo que pensaban los otros. Lo único que importaba era que ella estaba contenta. Estaba contenta con su vida y con si misma.
Lucas abrió la puerta y sonrió.
Sí. Estaba allí.
¡Tu cuento es muy interesante! A mi me gusta mucho. Pienso que el cuento es muy creativo y el perspectivo es fascinante.
ReplyDelete¡Me encanta tu cuento! Estoy de acuerdo con Hilary y creo que es muy creativo. Me gusta tu final y también, como has incorporado la broma sobre el nombre Narciso. ¡Buen trabajo!
ReplyDeleteMe encanta el titulo de tu cuento y tiene una trama buenísimo. ¡Qué impresionante! Tienes un vocabulario extensivo y mucha habilidad de escribir en español.
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