Monday, March 28, 2011

La Parca hermosa

Estaba durmiendo el hombre,
soñando con sus queridas.
Muy poco sabía él
que la Muerte llegaría.

En su cuarto yo entré
para quitarle la vida.
Yo, la Muerte, a sacar
lo que fue de verdad mía.

Se despertó; en sus ojos
el asombro de un novio
viendo por primera vez
su prometida; atónito.

- ¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
- No soy el amor, amante;
la Muerte que Dios te envía.

Su cara se hizo pálido,
un terror él se sentía.
Al instante, la fruición
transformó en agonía.

- ¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
- Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.

No quería perder tiempo.  
Con rigor desesperado
hacia su hermosa amante,
se fue el enamorado.

Muchos me llaman la Parca,
también me llaman siniestro.
Muy inquietos viven ellos,
esperando su secuestro.

No les quiero castigar,
sólo quiero darles vida.
Una vida sin dolor,
existencia más cumplida.

El amor sólo destruye;
es un suplicio airado.
Por eso quería yo
salvar al enamorado.  

El pelito se rompió y
con mi mente decidida:
- Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.

No comments:

Post a Comment